lunes, 9 de junio de 2014

La crisis que no es (o cómo mentir para inventarse)

Leo; sí, sí, leo, y procuro enterarme de lo que pasa alrededor. Y sí, pienso, y me cabreo, y pasa el tiempo y todo sigue, más o menos, igual. Y resulta que, como dice Sol Gallego, por qué, cómo es que,en general, creemos casi todo lo que desde las más altas instancias de los poderes se nos dice. Sí, se nos dice como un mantra, que hay que seguir por la senda que nos marcan, y que nos vienen diciendo, asegurando que es la única posible, que no hay otra, sólo ésta es la que nos conducirá a la salvación, que ya hemos abandonado la crisis, que se está creando empleo, que todas Vírgenes están arrimando el hombro, que no hay niños hambrientos y que, poco menos que estamos en Jauja. No sé, pero hoy querría desahogarme y decir las verdades del barquero pero lo dejaré para otro día porque ya están en todas las TVs los tertulianos de sesión continua proclamando a gritos, a voces, a insultos, a bofetadas casi, que sí, que no, que llueva a chaparrón, que el día es noche y la noche día; y mientras, retrocedemos treinta años, y se "externaliza", y se practica la movilidad laboral, y las rebajas de sueldo son sólo recortes, ajustes, etc. Y mientras, se adelgaza el Estado, se aumenta hasta el gigantismo el sagrado Mercado que con la mano invisible lo resuelve todo, y el abanico salarial se abre cada vez más, y el 80% de la riqueza está en manos de un 5-10% y el resto - 80%, más o menos- es cada vez más pobre, y desaparece la clase media, y los más pasan a vivir con minisueldos de miseria, de supervivencia apenas. Y mientras, mienten con descaro, se burlan, se ríen de la desgracia ajena, y aparentan que saben mucho, y son altivos y soberbios, y miran con desprecio. Pero no, he pensado que hoy no estoy para bromas, así que tiraré por la calle del medio y mañana será otro día. Y entretanto, se nos ha ido Gabo, y aún así no le dejan tranquilo con su muerte, y quieren que desde el más allá se arrepienta del más acá, y le piden cuentas porque, aunque sabía escribir algunas cosas, el hombre no sabía nada apenas. Así que, hasta otro día, a ver si escampa.

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