jueves, 12 de junio de 2014

Ley de abdicación (o cómo ganar una votación)

Qué curioso. Oyendo hablar a las distintas formaciones políticas en el Congreso respecto de la aprobación, o no, de la Ley de Abdicación, uno se hace una idea aproximada del material de que están hechos unos y otros, desde el PP (derecha, centro y ultraderecha, todo en uno), al PSOE (partido Republicano de toda la vida, dicen, pero que al parecer, ahora se dedica a nadar y guardar la ropa) con Rubalcaba a la cabeza, que ha hecho un discurso aceptable, casi convincente, quizás uno de los mejores que se le han oído y que quizá sea, por el bien del partido, definitivamente el último, que ya tienen bastante con el congreso primero, después las primarias y así, de esta guisa se les vaya el tiempo discutiendo sobre si son galgos o podencos. Lo único cierto -se va viendo día a día - es que se habla de los sucesores; más tarde se van desenganchando uno a uno, se forma un pequeño barullo y a seguir con la matraca. Lo cierto -por ahora - es que Rubalcaba se va por fin, que Carme Chacón se retira por ahora y espera a las primarias, en las que muy probablemente vencerá, será la Secretaria General y después miel sobre hojuelas: directa, sin solución de continuidad, ya como candidata a Presidenta en las Generales de 2015, a la Presidencia del Gobierno. Con permiso, naturalmente, de los partidos más a la izquierda, Podemos entre todos.
Volviendo a la Ley de hoy en el Congreso, Rajoy se ha superado a sí mismo y en un alarde de cinismo, se ha limitado a hacer un panegírico o modo casi hagiográfico del Rey, que es lo suyo, esta es su linea y ni una palabra dedicada a los ciudadanos (todavía, no súbditos) empobrecidos, en peligro de exclusión, ni a los niños que pasan hambre (menos en la Comunidad de Madrid que, gracias a Dios -dixit González - no pasa esto; eso es en Andalucía, ahí, sí, pero no gracias a Dios).
Y Rubalcaba, ya se ha dicho, en su último discurso, razonando y exponiendo también su doctrina republicana, ha cumplido su cometido mejor de lo esperado. Así que le diremos adiós y gracias por los servicios prestados.
Los demás, con Caya Lara a la cabeza, han expuesto su discrepancia con brevedad y corrección, lo que es de agradecer y en seguida a la votación, inútil por demás, el resultado... pues eso, lo que ya sabíamos. Atentos.

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